Sunday, February 24, 2013

El empleado/a limón y la transparencia

Con la que está cayendo, España sigue siendo tristemente el único país europeo de más de un millón de habitantes sin una ley de transparencia y derecho a la información. Aunque cada mañana nos despertemos con la curiosidad de saber cuál será el próximo caso de corrupción, hay algo por lo que los empleados limón de que hablaba en mi enfadado post anterior y tod@s los ciudadanos podemos luchar: mayor transparencia.

Desde aquí reivindico la aprobación de una Ley de Transparencia adaptada al siglo veintiuno y a las tecnologías de la información, que incluya la publicación de datos abiertos. Quiero la Ley que defiende este comité de expertos al que no se ha dejado hablar en el pleno del Congreso de Diputados.




Vaya mi total apoyo desde aquí a la asociación Access-Info, en defensa de la libertad de expresión como un derecho fundamental. Gracias por batallar por la inclusión de los partidos políticos y su financiación en dicha Ley de Transparencia. (Podéis firmar en la pastilla de texto a la derecha bajo la cabecera del blog).
Sin ley de transparencia es mucho más fácil la corrupción; sin ley, es mucho más difícil investigarla y que la información y la prensa sean libres.

La fundación ciudadana Civio ha desarrollado la última iniciativa pro-transparencia en este país: el indultómetro. En sus páginas podéis consultar detalles de los más de 10.000 indultos concedidos desde 1996. Se considera el indulto una "medida excepcional", pero el indultómetro revela que se ha concedido una media de 600 al año. 
 

Anteriormente Civio, haciendo un gran trabajo con bases de datos, ha publicado también lo siguiente:


En el siguiente link, a partir del minuto 10, tenéis un debate sobre ¡Transparencia, Ya! con alguno de estos expertos en este programa de Carne Cruda, en la cadena Ser. ¡Pasadlo!


Sunday, February 17, 2013

El empleado/a limón

El empleado/a limón es el nuevo tipo de empleado público o privado que resulta de la impunidad pública o privada a la hora de establecer nuevas condiciones laborales, horarias y salariales, siempre en detrimento del trabajador/a en aras de la estabilidad económica, social, laboral pública o privada pero nunca perjudicando a quienes se sitúan en lo más alto de la pirámide económica, social o laboral. 



El empleado/a limón, público o privado, que todavía no ha sido lo suficientemente exprimido y aún no ha sido desechado, ha visto disminuir la calidad de su puesto y mermar su poder adquisitivo de forma exponencial en los últimos tiempos. Sólo en caso de fortuna, es decir en caso de tener un contrato de más de 24 horas, 15 días, un mes... (elíjase la opción que se desee), ha podido ejercer su derecho a la huelga. 

El empleado/a limón es en parte fruto de la corrupción española, porque lo que fue nuestro opaco Estado del Bienestar se lo desayunaron unos cuantos (el famoso 1% del que habrán oído hablar) favoreciendo una legislación laboral tan flexible que, como las gomas elásticas usadas, ha acabado por reventarse en las narices de los millones que eligieron a quienes nos gobiernan. Nos han quedado unas cuantas Ruinas Modernas y una secuencia de escándalos de corrupción urbanística que son sólo la puntita del iceberg.

Nos han quedado también unos estupendos profesionales de la medicina a quienes contratan trimestralmente después de años y años de experiencia, unos profesores que van a trabajar enfermos porque los tres primeros días de baja se les descuenta la mitad del sueldo, y unos jueces indignados porque la justicia sea de pago, investigando contra corriente.


Todos ellos trabajan codo a codo o se cruzan diariamente con otros empleados limón de incorporación más reciente al mercado laboral que desarrollan el mismo trabajo, pero cobran menos y tienen peores condiciones, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza, a pesar de las indemnizaciones o pensiones vitalicias millonarias a los directivos de empresas que nos roban mensualmente, o de los sueldos públicos que se cobran ad eternum por haber desarrollado un cargo.

El empleado/a limón tardará años en recuperar los derechos por los que se luchó en la época de sus abuelos y sus padres.

Al empleado/a limón le queda el derecho a la protesta de café y también aportar su grano de arena para conseguir que durante los próximos gobiernos se produzca un cambio cuanto más rápidamente mejor hacia una mayor democracia (krátos - poder, del démos - pueblo, ¿recuerdan?) y una mayor transparencia.

Wednesday, February 6, 2013

¿42,195km una maratón?

El próximo 17 de febrero se celebra en Barcelona la vigésimotercera edición de la media maratón. La media maratón es una carrera de 21,0975 kilómetros.

(Actualización posterior: La próxima maratón de Barcelona es el 17 de marzo. Hay más de 18.000 inscrit@s)

Barcelona, distrito 22@

Según información de varias páginas de internet, la media maratón más antigua se corrió en Elche en 1962. Este año se corre el 7 de abril y aún estáis a tiempo de apuntaros.


Elche
La media maratón más antigua de Gran Bretaña se corre en junio en un pueblo de poco más de seis mil habitantes llamado Freckleton, en la costa noroeste de Inglaterra, desde 1965.

Freckleton, Lancashire

El único español que he encontrado en el palmarés de las medias maratones es Fabián Roncero, que en 2001 corrió la de Berlín en 59 minutos y 52 segundos. 

Pero, ¿por qué una maraton mide 42,195 kilómetros? 

Pues para comodidad de la familia real británica...

Eduardo VII, en el retrato de su coronación
En las tres primeras olimpíadas modernas la maratón recorría una distancia de 42 kilómetros aproximadamente. Fueron las de Atenas en 1896, París en 1900 y San Luis en 1904. 

La maratón de Atenas en 1896
Pero en 1908 los Juegos se celebraron en Londres. La línea de salida se situó junto a una ventana del castillo de Windsor para que la mitad de la familia real pudiese contemplarla.

El Castillo de Windsor, una de las residencias de la familia real
La llegada se situó delante del palco real, en el estadio de White City, donde esperaba la otra mitad de la familia. 

Foto de la familia de Eduardo VII

La distancia era de 42,195 kilómetros, que es desde entonces la medida estándar de la maratón.  

Joan Benoit en 1984

La maratón femenina no se introdujo hasta los Juegos Olímpicos de verano de 1984 y la ganó Joan Benoit, de Estados Unidos, con un tiempo de 2 horas 24 minutos y 52 segundos.  
 

 Con información de El pequeño gran libro de la ignorancia, ed. Paidós.